sábado, 31 de mayo de 2014

Ozzy no te rajeeeees

Qué triste, amigos, qué triste. En la prensa del Movimiento del Bien se frotaban las manos antel peazo concierto que iba a tener lugar en Bcn esta misma tarde. Rearrejuntaos en el 2011, Black Sabbath no iban a perder la oportunidad de descargar en la capital mundial del anarkismo independentista con la excusa de la movida de Can Vies. Mas desgraciadamente todo se ha ido al carajo.

Y es que no se sabe bien qué ha pasado con los mercenarios a sueldo de la CUP que celebran fiestas cada fin de semana en casas okupadas. ¿No han llegado a un acuerdo económico? ¿Se rajan porque les han retirado los ticket restaurant? Quién sabe.

En cualquier caso vale más no confiarse. Esta gente es chunguísima. Por lo visto, cuando los detienen piden el habeas corpus en primer lugar, exigen un reconocimiento médico, denuncian torturas y malos tratos y jamás declaran ante la policía, sino ante el juez. En otras palabras, que hacen uso de sus derechos. ¡Serán cabrones! Además utilizan técnicas sofisticadísimas que sólo están al alcance de la CIA, el Mossad y grupos similares: suelen realizar sus acciones encapuchados, de tal forma que sólo se puede probar que ha sido esa persona la que cometió el delito si ha sido detenida in fraganti o hay una grabación que descubre su identidad.

La cosa no acaba ahí. Resulta que hay una cabeza pensante que organiza todo. Los violentos están divididos en guerrillas que se comunican entre sí con walkie-talkies. ¡Como las mismísimas UIP!

Pero no, éso no es lo peor de todo. Lo más espantoso, lo que más ha de aterrorizar al ciudadano de bien que alquila pisos en negro y cumple religiosamente con su deber de votar al Partido del Progreso antes de tirar pa misa es que ¡se organizan a través de Facebook y Twitter! ¡Qué horror!

Sin embargo, hay otro fenómeno que es importante y que dificulta enormemente el control policial: la comunicación a través de redes sociales. «Antes, las comunicaciones eran por teléfono o con reuniones presenciales, ya fuesen en la casa okupada o en el bar. Pero ahora es a través de Facebook o Twitter. Se convoca y tienen una capacidad de convocatoria alucinante. Y ni siquiera necesitan verse las caras».

Estos tíos saben lo que hacen, están organizados y disponen de unos medios que ni pa qué. Si alguien no se lo cree, que lea este párrafo que describe a la perfección sus maléficas triquiñuelas para hacer desangrarse vivos a los miembros de las pobrecillas e indefensas UIP:

Por ejemplo, camuflan clavos dentro de los estuches de cartón que algunas cadenas de comida rápida reparten. Los afilados clavos pueden horadar las suelas de las botas de los policías si éstos pisan el cartón creyendo que puede estar vacío.

¿Que suena un poco así? ¡Jamones! Véanlo con sus propios ojos, afronten EL HORROR:
 
Fuente: er Confidencial
 ¿Hay o no hay para votar al PP en las próximas elecciones? ¿Eh, eh?

jueves, 29 de mayo de 2014

Gedankenexperiment

Supongamos, y ésto es mucho suponer, que en un ejercicio extremo de imaginación hipercreativa llegamos a concebir la posibilidad de la existencia de un grupo de directivos de caja regional que, hipotéticamente, consideraran la conveniencia de forjar un esquema para apropiarse de 31.6 millones de euros por la patilla. En este escenario imaginario, más propio del universo simbólico de los cuadros de Dalí o de las realidades alternativas producidas por desbarajustes en el espacio-tiempo que de un país moderno y trikampeón, podría darse el caso de que la Justicia consiguiera pillar al gang-of-four o no. Si no lo consiguieran está claro que se lo llevararían crudo —como Dios manda— y ya está. Mas, ¿y si fuera al revés?

Pues de nuevo podemos entrar en el terreno de las conjeturas cabalísticas para aventurar que tal vez llegaran a proponer la devolución de 28.6M€ para conformarse con los 3M€ restantes, siempre y cuando, éso sí, no ingresaran en prisión. Igualmente podríamos discutir sobre si tamaño acuerdo beneficioso para todos sería aceptado por la fiscalía o no.

Asumiendo que se cumplen todas las premisas de este experimento mental el interrogante es: ¿sería posible plantear alguna objeción a todo ésto desde una perspectiva no-fanática, no-extremista, no-populista, no-chavista/bolivariana?

La respuesta de los system administrators es no. Circulen.

miércoles, 28 de mayo de 2014

Reality bites

21 de diciembre de 1989. El buenazo de Ceausescu, un tío capacitado con varios doctorados honoris causa a sus espaldas, arenga a las masas concentradas a culatazos en lo que hoy es la plaza de la Revolución. Cuando ya lleva varios minutos hablando de lo suyo y de la necesidad de convocar un congreso extraordinario donde los suyos puedan reelegirle a él o a quien a él le parezca bien para consolidar unos brotes verdes que por más que muchos desgraciados se empeñen en que no existen están ahí, los asistentes se cabrean y empiezan a gritar. Timisoara, Timisoara !

«¡Hay que tener cuidado con el 
populismo que es mu malo!»
Dos semanas antes la Earache ha bendecido a la humanidad con el Symphonies of Sickness de Carcass, pero aun así las multitudes están cabreadas. Esa obra maestra del grindcore no basta para calmar sus ánimos encendidos, como tampoco sirven las ridículas subidas de salarios y pensiones que un incrédulo Nicolás proclama improvisadamente para intentar poner coto a los abucheos.

25 años después la derrota sufrida por su partido a manos del Frente Nacional lleva a un desorientado Manuel Valls a hacer anuncio espectacular: ¡bajará los impuestos! ¡Rediox! ¡La medida que las masas de desempleados y jóvenes sin futuro llevaban años reclamando! Ésto sí que sí. ¡Menudo golpe a la Europa del Kapital y del Libre Merkado!

¿Qué le ocurrió a Nicolás entonces y qué le ocurre a Manel ahora? ¿Por qué no se enteran de lo que es evidente? Pues muy sencillo: porque en su peculiar visión del mundo lo evidente es imposible, aunque esté pasando delante de sus narices.

Manel no es el único. El mundo se ha vuelto loko loko loko. El mundo de 100k€ anuales para arriba y sus secuaces, vull dir. Así, los creadores de «Sergio Ramos tiene que abandonar un entrenamiento porque le pica el culo» presentan Arriola sufre un mareo y es trasladado preventivamente al Hospital Clínico. Con dos cojones.

domingo, 25 de mayo de 2014

Calentamiento global para emprendedores

Imaginen, queridos lectores, que un buen día el capitalismo se escacharra. Que deja de funcionar, vamos. No me refiero a que genere miseria y grandes desigualdades, provoque guerras sangrientas por el control de unos recursos cada vez más escasos o desencadene graves crisis ecológicas. Éso es lo normal, lo natural, lo deseable. No, yo me refiero a una hipotética avería de cariz teleológico que condenase a las clases dominantes —y con ellas al resto de la humanidad, aunque ésto último, como es lógico, importa un pimiento— al más atroz de los destinos: ¡el colectivismo!

«¡No nos representan!»
 ¡Ésto no es lo que estaba planeado!, podría proclamar con indignación cualquiera de esos teóricos que, desde Mises hasta Reisman, tanto bien han hecho con su sofisticada —en realidad bastante ramplona, pero no lo digan muy alto que los del sector liberal se cabrean y tienen muy malas pulgas— defensa de lo injustificable. Y es verdad: según la teoría benéfica que propugna la conjunción de libre mercado y democracia liberal como el destino último de la humanidad, al capitalismo paternalista de corte renano —del que aún quedan algunos vestigios en el IV Reich— había de sucederle el capitalismo hiperavanzado propio de Espéin y de los Yunaited Esteits, ese curioso marco de producción y convivencia en el que ya ni se molestan en extraerle a uno la plusvalía porque pa qué. De aquí, y tras un largo y laborioso proceso de brasilificación, la riqueza y el dominio sobre los recursos naturales del planeta pasaría a concentrarse en unas pocas manos pprivadas que ya no necesitarían el apparato reppresor del Estado para defender sus ppropiedades. Estos highlanders podrían enzarzarse por fin en la ansiada disputa que habría de decidir quién es el amo y señor del universo. ¡Sólo puede quedar uno! Mas el triunfo de este emprendedor único y libérrimo estaría destinado a ser bastante efímero, a venirse abajo por la mano y la pistola de uno cualquiera de los matones al cargo de sus ejércitos privados. No por ansia de usurpar su puesto, sino por montarse las cosas a su manera, con sus hombretones de confianza. Por emprender, vamos. Como los chochenáguers son pésimos gestores, el futur del capitalisme global que aquel Erasmus se quedaba sin conocer en L'aubérge espagnole acaba siendo puro cyberpunk: un idílico escenario hobbesiano de sangrientas luchas entre señores de la guerra que viven del saqueo y el pillaje. 

El marco en el que se desenvuelve Snowpiercer, una cinta de acción basada en un cómic que saqué un día de la biblio y no tuve paciencia para acabar de leer, difiere bastante de esta estampa de somalización global. Resulta que en el año 2031 la vida es una mierda porque ya no es posible irse de vacaciones a Marina d'Or. Ni a Dubai. Ni, desde que en 2014 un experimento para frenar el calentamiento global desencadenara la cuarta glaciación, a ningún otro sitio. El mundo se reduce, de hecho, a un tren que traquetea sin parar por una vía circular que recorre todo el globo al ritmo de una vuelta completa al año. Y la humanidad, lo que queda de ella, viaja en ese tren, agrupada en compartimentos según su clase social. Una metáfora tosca de un orden social que conserva su vigencia pero que resulta denigrante para las clases dominantes. Porque no estamos hablando de un tren-cohete particular, individual y privado como el que usaba uno de los fanáticos rivales de Wimbledon Green para ir a la caza de los cómics más raros y exquisitos sino, en última instancia, ¡de transporte público! ¡De rikachos compartiendo compartimento con otros rikachos! Vaya kk.

«¡Calma, calma que habrá papeletas del PP para todos!»
 No es éste el único rasgo que desagradará a los espectadores de sensibilidad conservadora-liberal; pues resulta que, precisamente porque la división en clases es la que es y, como una señorona del PP nos recuerda varias veces con un discurso bastante burdo, resulta estúpido e inútil rebelarse contra ella —esto gustará sin duda a la gente que piensa y vota como dios manda—, falta un elemento básico para la mentalidad capitalista: la posibilidad, por remota que sea, de entrar a formar parte de las clases dominantes y joder a los que están por debajo mediante el emprendimiento, esa panacea que en el siglo XXI tan recurrentemente sirve al noble propósito de endilgarles a los pobres la culpa de su propia miseria.

Antes al contrario: la única posibilidad de entrar a formar parte de la casta consiste... ¡en liarse a cuchilladas con las UIP hasta llegar a la cabina para usurpar el puesto de maquinista! El conducător de turno es al mismo tiempo artífice del ferrocarril circunvalador y del orden social que impera en él. Responde al nombre de Wilford y por su discurso tiene más de James Taggart que de John Galt. De hecho es él mismo quien, enkantado de la vida, promueve lo de ser el califa en lugar del califa: alguien tiene que ocuparse de hacer perdurar su magna obra.

La cinta presenta no pocas dificultades para el espectador convencional. Para empezar, congraciarse con el argumento y las imágenes requiere tantas renuncias como cualquier obraza maestra de los Wachowski. Y no ya porque para tratarse de un tren sobre espacio y falte traqueteo, sino porque no hay ninguna necesidad de dar vueltas en tren. Joder, que el mundo entero esté cubierto de hielo vale pero ¿por éso hay que liarse a dar una vuelta al globo tras otra en tren? En un tren que, como descubrimos al final, va propulsado por un motor de movimiento perpetuo. Algo que desde 7º de EGB sabemos que es físicamente imposible. Pues bien, pese a todo el tal Wilford ha sido lo bastante listo como para diseñar uno, pero no para hacerlo de manera que el mantenimiento pueda hacerlo una persona normal, sólo personas pequeñitas. Para trastear los entresijos del motor Wilford necesita niños que obtiene de los vagones traseros, donde se hacina la población superflua que no vota PP. Y si seguimos el principio de que el escepticismo hay que dejárselo al acomodador antes de entrar a la sala y ya te lo devuelve luego, pues bien.

Educando a las élites del futuro
El problema de verdad viene por el hecho de que, para disfrutar la cinta tal y como está planteada, hay que ponerse del lado de los harapientos desharrapados que se rebelan contra el orden establecido y la toman contra las pobrecillas UIP, que sólo van provistas de hachas y fusiles ametralladores. ¿Pero qué persona en su sano juicio podrá ver con buenos ojos algo así? Item más, he aquí el director pretende que la deliciosa fanática jovencita de Nuevas Generaciones que adoctrina en las virtudes del orden social establecido a unos preciosos nenes que se materializan ante nosotros como salidos de un aula de Maristas ¡nos caiga antipática! ¿Puede estarse más perdido? Como se nota que el director ha dedicado poco tiempo a zampar gambas a la plancha con los oídos bien atentos en cualquiera de las gloriosas tascas de Espéin. Y no, lo de que sea coreano no es excusa.

Spoiler: al final el paliducho líder de los rebeldes consigue deponer al califa mas, lejos de okupar su puesto, e instigado por un drogadicto y su hija —que no paran de recibir tiros y cuchilladas todo el rato pero que ahí siguen como Mortadelo y Filemón—, revienta la puerta de entrada al tren con una explosión tan desafortunada que acaba provocando el descarrilamiento del tren y la muerte de todos sus okupantes en una masacre que ríete de la de Santiago. Sólo la hija del drogata y uno de los nenes esclavos sobreviven. Y allí quedan, en una desierta montaña helada donde sólo se mueve un oso polar, lo que algunos interpretan como una señal de optimismo porque todavía hay vida en la Tierra.

Executive Summary: lo de luchar contra el calentamiento global no puede causar más que problemas así que es mejor estarse quietecitos y poner un poquito más fuerte el aire acondicionado. En cuanto al orden establecido, pues puede ser un poco deprimente, pero aun así es mejor respetarlo porque de no hacerlo podemos irnos todos al carajo. ¡No somos nadie!

lunes, 19 de mayo de 2014

Toma del frasco Cдяядsco (II)

1. Así se hizo + las tomas falsas

En una pasarela estrecha sobre un río, a las cinco de la tarde, a plena luz del día. No ha trascendido si usaron silenciador o no. A la vista de cualquiera que estuviera por allí, como efectivamente fue el caso. ¿Y la huida? En su propio Mercedes. No, si es que venimos de la pastelería no sé cuál. ¡Pero si hoy está cerrada! Si está pensando lo que yo imagino que está pensando no se equivoca, querido lector: una chapuza de principio a fin, por más que no les temblara el pulso a la hora de apretar el gatillo. Una frialdad sorprendente en alguien que no está acostumbrado a matar, a decir de los criminólogos citados en la prensa. Ya. Mucha frialdad y mucha retroalimentación de odio en una espiral que no sé qué, pero Pepe Gotera y Otilio siempre presentes.

Al que pintó ésto lo andan buscando y le va a caer la del pulpo. ¡Asesino!
La pistola se la compran a un yonki; en el piso de la mamá cabreada encuentran kilo y medio de marihuana. ¡La dictadura del lumpenproletariat! O no exactamente: las montses son unas pijas peperas que contemplan con horror un posible descenso a los infiernos, a saber: el hundimiento social que acompañaría a la ejecución de una orden de embargo sobre su vivienda. Su vida es una mierda porque la cacique acaparadora y rencorosa a la que habían fiado su ascenso a una clase superior no sólo se niega a enchufar a su hija, sino que encima les reclama una cantidad descomunal de dinero ¡sin tan siquiera darles la oportunidad de pagarlo en cómodos plazos! Como resultado de ello están en peligro de perder su casa —como un afectado por la hipoteca de ésos, ¡qué horror!— y éso sí que no. Ninguna persona humana pasaría por ahí. ¿Había o no había pa matal·la, señor juez?

Ídem
En comisaría se niegan a declarar y de nuevo hacen gala de una frialdad que es lo más de lo más. Gélida. Hasta que aparece una policía local a entregar el arma del crimen —el papel de esta mujer todavía no está claro— y entonces la madre se desmorona y lo confiesa todo, todo.


2. La subnormalidad es el mensaje

En los medios lo flipan. En uno en concreto opinan que la pasarela sobre el Bernesga, al ser estrecha, es un lugar idóneo para una emboscada. El crimen se ha ejecutado con una profesionalidad de la ostia. Que la gente pasee tranquilamente por las márgenes del río y sean las cinco de la tarde es un detalle sin importancia. ¡Las asesinas son unas depredadoras natas, algo así como el lobo de wst pero con menos presupuesto para coches y drogas!

No obstante no son las circunstancias del crimen, ni tampoco el carácter o las motivaciones de quienes lo han perpetrado, lo que se la pone dura a los columnistas de guardia: son las reacciones al asesinato. En los comentarios a las noticias de los diarios online y sobre todo en las redes sociales. Lo suyo es una reacción a la reacción. Y bastante reaccionaria. Resulta que hay gente que, como está harta de que no haya día del año que no vengan uno o varios mastuerzos de la misma subcalaña que la difunta a mearse en su cara, van y se alegran. ¡Serán cabrones!

La primera disposición es cerrar los comentarios a las noticias sobre el caso; la segunda, empezar a disparar con pólvora gruesa, cuanto más mejor. Así, el que no sienta la menor tristeza por la muerte de la devoradora de cargos es, dependiendo de a quién se le pregunte, un maleducado, un asesino, una bestia inhumana, un cobarde. La última, cortesía del ex-presidente de Extremadura y capacitadísimo profesor de francés, como quedó patente en aquella entrevista con Wyoming, es especialmente deliciosa, porque se puede leer como «los que ahora van abriendo la boca son unos cagaos, lo que tenían que haber hecho es pegarle un tiro ellos mismos».

Con viñetas como ésta Ibañez inculcó en no pocos jóvenes el desprecio por la vida humana. ¡Asesino!
Tanto Ibarra como Zarzalejos tiran de Montaigne para darse aires de erudición. Los buscadores de citas hacen milagros. Zarzalejos incluso se toma la molestia de encargarle a alguien que busque en la edición de Acantilado de sus ensayos en qué página sale la frase de marras. Ridículo, aunque al menos evitan caer en el mesianismo pedrojotiano —con su transmutación en Zola a cuenta del 11M todavía nos estamos riendo.

Soto Ivars e Ignacio Escolar dicen que es de mala educación alegrarse de la muerte de alguien. Vaya hombre. El buenazo de Sostres estará consternado. O no tanto: a poco que su capacidad para doblepensar se equipare a la que ya ha demostrado en el noble arte de la manipulación saldrá de ésta con un ensordecedor pero hombre, ¿no ve que ésto es distinto?

Yo en cambio creo que fingir que uno no se alegra cuando realmente se está partiendo la caja por dentro —cuando no corriéndose del gustazo— constituye un delito peor. Se llama hipocresía. Y además insostenible. Porque si por alegrarme de la muerte de Cдяядsco soy un maleducado, todos los que se alegraron cuando la palmaron Melitón Manzanas, Carrero Blanco o el tío Paco también lo son, ¿no? Y quien dice el tío Paco dice el tío Pepe. Y quien dice el tío Pepe dice...

De todas las reacciones a las reacciones me quedo con las que siguen la estela del gran Sostres; que hayan intentado —y, a los ojos de ese treinta y pico por ciento de la población que siempre vota como dios manda, conseguido— hacer colar un ajuste de cuentas en las filas del Partido de los Triunfadores como resultado de la hiperjustificada rabia de aquellos que llevan siete años pagando los platos rotos es un logro sensacional, un hito en la historia de la subnormalidad.


3. La ira de los injustos / ¡ay de los tuiteros!

Abre la veda el portavoz del Partido de los Triunfadores en el congreso: «hay alguna red social que se está convirtiendo en un lugar muy poco recomendable». ¿Se refiere a la costumbre, tan arraigada en las All Stars del establishment, de usarlo para pegarse tiros en el pie al más puro & sociopath Froilán style? ¡No! Alude a gente malvada, argentina, que ante la muerte de una cacique corrupta, en lugar de darse cuenta de que así la vida carece de sentido y buscar con manos trémulas los barbitúricos para abandonar este mundo cruel etc ¡se deskojona!

La policía nacional no tarda en anunciar que perseguirá de oficio los insultos y las manifestaciones denigrantes en las redes sociales. ¡Señor sí señor! Como sin dudarlo hicieron en su día contra los que insultaron a Julio Medem, amenazaron a Pilar Manjón o celebraron la muerte del tendero pamplonica que se había negado a colgar en su tienda un crespón contra ETA. Vaya ke sí.

Google y Levenshtein confabulados para hacer apología del asesinato
Hace ya un montón de años que un profesor de lengua nos refirió, a mis compañeros de clase y a mí, una bella historia que ilustraba los misterios del lenguaje: en una tapia alguien había pintado que hay que matar al cerdo de Carrillo. Cabe esperar que los tropecientos cuerpos policiales del reyno de Espéin se pusieran a buscar a los autores de la pintada como locos. ¡Menuda amenaza latente, menuda espada de Damocles sobre su cabeza! Ajenos a todo ésto, alguien con más sentido del humor y del pragmatismo había contrapintado: ten cuidado Carrillo, que te quieren matar al cerdo.

Pasan las horas, las detenciones se suceden, el ministro de inJusticia propone regular el  uso de las redes para que nadie pueda hacer comentarios hirientes contra el PP y sus miembros. En otras palabras: alegrarse por las desgracias ajenas, por muy merecidas que fueran, ya no es mala educación; es un delito que se paga con cárcel.

¿Y la utilidad de todo ésto? Aparte de distraer al personal de lo que realmente importa y motivar al votante pepero, más bien poca. Porque el Estado puede utilizar su monopolio de la violencia para impedir manifestaciones de alegría lógica y legítima, qué duda cabe. Lo que no puede impedir es que en las filas del Partido de los Triunfadores y en las redes clientelares se desate la violencia ante las dificultades crecientes para trincar —fruto no ya de la acción de la justicia, sino del aumento desorbitado de candidatos a vivir del cuento.


4. Executive Summary

  • no estamos ante un crimen cometido con el fin de imponer una cierta accountability a cargos públicos que, como fruto de leyes sabiamente perpetradas y la docilidad de la clase judicial, disfrutan de una impunidad total
  • no estamos ante un acto de desesperación de un violento antisystema piojoso perroflauta que no vota PP
  • por lo que respecta a los ciudadanos no subnormales, pueden desde luego atemorizarnos u obligarnos a callar, pero el placer ocasional de atiborrarnos de palomitas mientras vemos cómo los de la castuza se matan ellos, éso no nos lo quita nadie
  • si de verdad les preocupa el desprestigio de la clase política blablablá aquí va una serie de recomendaciones gratuitas que pueden seguir para mejorar su imagen
  1. No roben, no peguen mordidas, no cobren comisiones, no se abran cuentas en Suiza.
  2. No acumulen salarios públicos con sus correspendientes dietas.
  3. Si lo hacen, al menos no acusen a los demás de vivir de mamandurrias.
  4. Cuando dejen el cargo no acepten esas tentadoras ofertas del consejo de administración de Iberdrola: búsquense un trabajo de verdad, como conducir un autobús o reponer estanterías de un supermercado, y enterense de cómo es la puta vida en esta maravillosa sociedad que ustedes contribuyen a crear.
  5. Si todo lo demás falla, clávense un machete en las tripas y agonicen durante horas. La sociedad y los peperos que vienen detrás a ver si pillan algún puesto se lo agradecerán.

viernes, 16 de mayo de 2014

Toma del frasco Cдяядsco (I)

Séptimo año de la Crisis Triunfal (CT): una vez cautiva y desarmada la sociedad civil —salvo en su neoacepción de patronal+curas+tertulianos— el país entero se encuentra sumido en un estado de extraordinaria placidez. En el ambiente sólo se deja sentir el cosquilleo de las inminentes elecciones €peas, a las que concurren con posibilidades nuevos y excitantes partidos de derecha y ultraderecha, lo único que, junto con el fúmbol y los toros, es capaz de ponérsela dura al pueblo subnormal. Los círculos más prosystema son presa de una cierta inquietud; para conjurar el peligro que supondría la desaparición de ese chollo social llamado bipartidismo emiten pronósticos de recuperación, no ya en ciernes, sino presente. ¡La prosperidad ya está aquí! ¡Sí! En la patronal, como de costumbre, enfocan el futuro con optimismo y aplauden enfervorizadamente la actuación pasada, presente y venidera del gobierno pepero. Plas plas plas.

Sin embargo un infausto suceso viene a dar al traste con este espanis oasis en el que los precios de la electricidad siempre suben y los de la vivienda nunca bajan: un ajuste de cuentas en las filas del Partido del Progreso acaba con una cacique muerta a tiros. ¡Oh izquierda vesánica! ¡Oh tuiteros!

Las reacciones no se hacen esperar. En la prensa del Movimiento del Bien todo son invectivas contra la pérdida de valor de la vida humana inducida por esas manifestaciones del nazismo que son las mareas de colores, la PAH, los escraches y, en definitiva, todo lo que signifique llevarle la contraria al PP —con la posible y nobilísima excepción de Manos Limpias, claro.

Así, de insultar en la puerta de su casa a un buenazo cualquiera de ésos que lo mismo recortan por aquí que privatizan por allá a meterle un tiro entre ceja y ceja sólo hay un paso, nos dicen Sostres y otros columnistas buenísimos. Y quien dice insultar dice «parecerle bien que se insulte». Y quien dice «parecerle bien que se insulte» dice «no parecerle demasiado mal». Y quien dice... pero si los tiros han sido por la espalda y la que se los ha pegado es militante del PP, y además se supo prácticamente desde el primer momento. ¡Y qué más da, joder!

La clase ¿obrera? ¿media? ¿mediana?, hace tiempo resignada a un escenario sin ingresos, sin empleos y sin futuro, no se deja deslumbrar por ningún espejismo de lucha contra el systema, a sabiendas de que la inercia de las masas de lemmings peperos y las ostias de las UIP hacen inútil todo intento de resistencia. Éso cuando los mismos posibles candidatos a resistentes no son peperos enfervorecidos de los que están «a tope con los recortes». Porque en este bendito país, queridos lectores, ser no-pepero es algo que carece de sentido, poco menos que inconcebible.

Sí. En su prólogo a La tournée de Dios EJP refiere, to indignao, la anécdota de un ministro de la segunda república que, en su discurso de toma de posesión del cargo, osa proclamar: «Señores, yo no creo en Dios». El equivalente de tal escandalosa y rupturista afirmación en la Espéin trikampeona sería: «Señores, yo no voto al PP». ¡Y éso aunque el ministro en cuestión perteneciera a un partido que no fuera el PP! Dando por hecho que sin ser del PP pudiera acceder al gobierno, claro. Pero divago.

El sujeto revolucionario clásico, el proletariado —o lo que queda de él en la era de la terciarización— , ha renunciado sabiamente a la confrontación con unas élites a todas luces demasiado violentas, poderosas e hijas de puta como para ser derrocadas por la fuerza. Christian José y Yeni tienen prole, sí, pero la llevan a la playa en un coche tuneado y pasan de follones tanto como el precario con estudios y sin hijos que escribe estas líneas. Revolucionarios profesionales ya no quedan. En estas condiciones sólo un actor puede impartir justicia revolucionaria. ¡El PP!

La asesinada era una mala persona, como se muestra en este diagrama
Justicia revolucionaria, sí. Tal es el castigo al caciquismo mal entendido en tiempos de la hegemonía pepera. ¡Cuanto habría necesitado aprender Cдяядsco del bueno de Bárcenas! Él sí que lo tenía claro; sabía que hay que estar a buenas con todos y repartir con todos. Todos deben pillar regularmente, aunque sea poco: sólo así es posible mantenerse en su sitio. Con autoridad, pero también con la benevolencia suficiente para hacerse acreedor a la fidelidad de los que le rodean.

Lo que vamos conociendo de Cдяядsco estos días nos muestra una imagen totalmente opuesta a este ideal barceniano: un ogro avaricioso, acaparador, rencoroso y viejuno que no tolera la menor salida de tiesto y que niega a sus compañeros de partido —incapaces de ganarse la vida en el mercado privado de trabajo— las mamandurrias de las que son merecedores como miembros del PP y que a todas luces ella misma disfruta en demasía.

Porque amigos, ésto no es el tan cacareado deterioro de las redes clientelares. Tal cosa llegará, sí, pero no por una debacle electoral que algunos dan por hecho que ya se ha producido y que habría causado indirectamente el asesinato de la Cдяядsco, sino por el hecho incontestable de que la capacidad de los consejos de administración de las empresas del ibex35 y del parlamento europeo para absorber políticos retirados e hipercapaces es necesariamente limitada. Tarde o temprano llegaremos a un peak cronysm y habremos de buscar maneras imaginativas de garantizar un nivel de vida millonario a toda esta subgentuza subnormal. Hasta entonces...

Hasta entonces podemos intentar entender mejor lo que ha ocurrido: en una de las pasarelas que unen las dos márgenes de una ciudad construida en caravista al sol, en los medios, en twitter y en el ministerio del interior.

martes, 13 de mayo de 2014

La sous-normalité par dessus tous

Sí, ya lo sé; como una vez dijera el gran Jean-Marie: ou-lala... sous-normales... nous ne parlons pas comme ça, nous avons des personnes handicapées. Pero es que éso es en Francia.

Me entero con satisfacción de que el bueno de Sostres no se ha enterado de que las que se han cargado a Isдьel Cдяядsco son precisamente del PP. ¿No se ha enterado?

Sí, sí que se ha enterado. Seguro. Lo que pasa es que del cerdo se aprovecha todo.

Una pepera muerta, una subnormala menos

Supongo que a duras penas podéis leer estas líneas, nublada como está vuestra vista por lágrimas incontenibles. Sí, amigos, sí. La vida es perra. Una luchadora con carácter, que gracias a su esfuerzo personal consigue hacerse un huequecito en el Partido de los Ganadores y acumular innumerables cargos y nóminas a cargo del erario público —no confundir, ¡ojo!, con las típicas mamandurrias de ordenanzas, conserjes, profesores y médicos— ve truncada su carrera y su existencia (de alto standing) por un vil acto de venganza, de envidia. Vaya mierda.

Vaya mierda, sí: lo lógico y normal habría sido que una turba enfurecida de leoneses desempleados se abalanzara sobre ella para, tras golpearla hasta la muerte, colgar el cadáver de un árbol y ensañarse con él. Éso es lo que mandaría el sentido común, la sensibilidad humana: una puesta en marcha de las ruedas de la Historia tras decenios de estancamiento. Sin embargo, en esta sociedad inhumana en la que vivimos los únicos actos de justicia poética nos vienen de la mano de los mismos que merecen ser asimismo ajusticiados. ¡Oh edad nefanda!

sábado, 3 de mayo de 2014

Lágrimas a chorrovisión, ¿sí o no?

Estas fechas, como todos los años desde hace la tira de ellos, una amenaza se cierne sobre los —por suerte cada vez menos numerosos— pobres infelices que todavía, pese a las contraindicaciones de la época, hacen gala de sensibilidad y buen gusto: el infame concurso de Eurovisión, esa aburrida sucesión de canciones pop descafeinadas en la que el único interés lo suscita adivinar qué países van a votarse entre sí. Las clases medianas, el pepero-perullismo y los cabroncetes morbosos como el que escribe estas líneas están en cambio de enhorabuena. Sí, amigos: todo apunta a que vamos a asistir a un revival de aquella mítica edición del 2002 en la que Rosa de Espéin, tras meses y meses de dar el coñazo, perdió con la subnormality aquella de Yurop is living a celebration, sólo para después deshacerse en lágrimas ante las cámaras y desaparecer por siempre jamás.


Puede argüirse que la pobre Rosa fue sólo un juguete en manos de las eminencias grises de Gestmusic —básicamente los de la Trinca—, que le extrajeron toa la sustancia y luego se deshicieron de ella cuando ya no les servía. También que la muchacha se prestó de buena gana al jueguecito y que la organización de un grupúsculo terrorista sin otro fin que el de acabar con su existencia y la de sus compañeros de academia —como el mítico Paz para nuestros oídos que esbozara Ibáñez en aquella legendaria historieta— habría estado plenamente justificada. Tanto da.

La cuestión es si la historia se repite o amenaza con repetirse. La cantante de turno es esta vez un cañón murciano y se llama Ruth Lorenzo. La misma decadencia de la televisión que presagia su gozosa desaparición final ha evitado que nos veamos arrollados por el hipermongolismo que se desatara en su día, y también ha hecho posible que, en el momento de escribir estas líneas, todavía no haya oido ni una sola vez la canción con la que previsiblemente perderá el próximo 10 de mayo. Lo que parece casi seguro es que, independientemente de lo patético que resulte todo —aunque cante en inglés no cabe duda de que se intentará retorcer el asunto para convertirlo en una celebración del español-mongolismo más rancio—, y a diferencia de Rosa de Espéin, no se desmoronará.

Uno de los columnistas de postín de La Verité Panoche, encendido defensor de los trasvases con destino La Región por Antonomasia (LRPA), sostiene que la pobrecita Ruth es sólo una jóvencita ingenua que resultará triturada por los engranajes inhumanos de la sucia Eurovisión. Enfúndome en un disfraz de Tío Pencho alquilado por unos centimillos para decirle ¡quiá! Nada de éso. RL no sólo es un pivón murciano, es una máquina de hacer dinero por el noble arte de colocarles mierda a los pardillos, como lo demuestra el trabajo desarrollado para la ong Polaris World en la mismísima pérfida Albión. Está curtida en no sé qué reality show de estos mongólicos y seguro que en mil fregaos más. No se sabe a qué tipo de presiones la habrán sometido como para tener que someterse a una cura de reposo a base de caballitos y marineras, pero saldrá indemne. Seguro. Y cuando todo haya pasado, oportunidades para engrosar las filas del Partido del Bien —es decir, el PP— no le van a faltar. ¡El Partido necesita sangre nueva! ¡Joven! ¡Fresca! Etc.