miércoles, 28 de mayo de 2014

Reality bites

21 de diciembre de 1989. El buenazo de Ceausescu, un tío capacitado con varios doctorados honoris causa a sus espaldas, arenga a las masas concentradas a culatazos en lo que hoy es la plaza de la Revolución. Cuando ya lleva varios minutos hablando de lo suyo y de la necesidad de convocar un congreso extraordinario donde los suyos puedan reelegirle a él o a quien a él le parezca bien para consolidar unos brotes verdes que por más que muchos desgraciados se empeñen en que no existen están ahí, los asistentes se cabrean y empiezan a gritar. Timisoara, Timisoara !

«¡Hay que tener cuidado con el 
populismo que es mu malo!»
Dos semanas antes la Earache ha bendecido a la humanidad con el Symphonies of Sickness de Carcass, pero aun así las multitudes están cabreadas. Esa obra maestra del grindcore no basta para calmar sus ánimos encendidos, como tampoco sirven las ridículas subidas de salarios y pensiones que un incrédulo Nicolás proclama improvisadamente para intentar poner coto a los abucheos.

25 años después la derrota sufrida por su partido a manos del Frente Nacional lleva a un desorientado Manuel Valls a hacer anuncio espectacular: ¡bajará los impuestos! ¡Rediox! ¡La medida que las masas de desempleados y jóvenes sin futuro llevaban años reclamando! Ésto sí que sí. ¡Menudo golpe a la Europa del Kapital y del Libre Merkado!

¿Qué le ocurrió a Nicolás entonces y qué le ocurre a Manel ahora? ¿Por qué no se enteran de lo que es evidente? Pues muy sencillo: porque en su peculiar visión del mundo lo evidente es imposible, aunque esté pasando delante de sus narices.

Manel no es el único. El mundo se ha vuelto loko loko loko. El mundo de 100k€ anuales para arriba y sus secuaces, vull dir. Así, los creadores de «Sergio Ramos tiene que abandonar un entrenamiento porque le pica el culo» presentan Arriola sufre un mareo y es trasladado preventivamente al Hospital Clínico. Con dos cojones.

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