viernes, 16 de mayo de 2014

Toma del frasco Cдяядsco (I)

Séptimo año de la Crisis Triunfal (CT): una vez cautiva y desarmada la sociedad civil —salvo en su neoacepción de patronal+curas+tertulianos— el país entero se encuentra sumido en un estado de extraordinaria placidez. En el ambiente sólo se deja sentir el cosquilleo de las inminentes elecciones €peas, a las que concurren con posibilidades nuevos y excitantes partidos de derecha y ultraderecha, lo único que, junto con el fúmbol y los toros, es capaz de ponérsela dura al pueblo subnormal. Los círculos más prosystema son presa de una cierta inquietud; para conjurar el peligro que supondría la desaparición de ese chollo social llamado bipartidismo emiten pronósticos de recuperación, no ya en ciernes, sino presente. ¡La prosperidad ya está aquí! ¡Sí! En la patronal, como de costumbre, enfocan el futuro con optimismo y aplauden enfervorizadamente la actuación pasada, presente y venidera del gobierno pepero. Plas plas plas.

Sin embargo un infausto suceso viene a dar al traste con este espanis oasis en el que los precios de la electricidad siempre suben y los de la vivienda nunca bajan: un ajuste de cuentas en las filas del Partido del Progreso acaba con una cacique muerta a tiros. ¡Oh izquierda vesánica! ¡Oh tuiteros!

Las reacciones no se hacen esperar. En la prensa del Movimiento del Bien todo son invectivas contra la pérdida de valor de la vida humana inducida por esas manifestaciones del nazismo que son las mareas de colores, la PAH, los escraches y, en definitiva, todo lo que signifique llevarle la contraria al PP —con la posible y nobilísima excepción de Manos Limpias, claro.

Así, de insultar en la puerta de su casa a un buenazo cualquiera de ésos que lo mismo recortan por aquí que privatizan por allá a meterle un tiro entre ceja y ceja sólo hay un paso, nos dicen Sostres y otros columnistas buenísimos. Y quien dice insultar dice «parecerle bien que se insulte». Y quien dice «parecerle bien que se insulte» dice «no parecerle demasiado mal». Y quien dice... pero si los tiros han sido por la espalda y la que se los ha pegado es militante del PP, y además se supo prácticamente desde el primer momento. ¡Y qué más da, joder!

La clase ¿obrera? ¿media? ¿mediana?, hace tiempo resignada a un escenario sin ingresos, sin empleos y sin futuro, no se deja deslumbrar por ningún espejismo de lucha contra el systema, a sabiendas de que la inercia de las masas de lemmings peperos y las ostias de las UIP hacen inútil todo intento de resistencia. Éso cuando los mismos posibles candidatos a resistentes no son peperos enfervorecidos de los que están «a tope con los recortes». Porque en este bendito país, queridos lectores, ser no-pepero es algo que carece de sentido, poco menos que inconcebible.

Sí. En su prólogo a La tournée de Dios EJP refiere, to indignao, la anécdota de un ministro de la segunda república que, en su discurso de toma de posesión del cargo, osa proclamar: «Señores, yo no creo en Dios». El equivalente de tal escandalosa y rupturista afirmación en la Espéin trikampeona sería: «Señores, yo no voto al PP». ¡Y éso aunque el ministro en cuestión perteneciera a un partido que no fuera el PP! Dando por hecho que sin ser del PP pudiera acceder al gobierno, claro. Pero divago.

El sujeto revolucionario clásico, el proletariado —o lo que queda de él en la era de la terciarización— , ha renunciado sabiamente a la confrontación con unas élites a todas luces demasiado violentas, poderosas e hijas de puta como para ser derrocadas por la fuerza. Christian José y Yeni tienen prole, sí, pero la llevan a la playa en un coche tuneado y pasan de follones tanto como el precario con estudios y sin hijos que escribe estas líneas. Revolucionarios profesionales ya no quedan. En estas condiciones sólo un actor puede impartir justicia revolucionaria. ¡El PP!

La asesinada era una mala persona, como se muestra en este diagrama
Justicia revolucionaria, sí. Tal es el castigo al caciquismo mal entendido en tiempos de la hegemonía pepera. ¡Cuanto habría necesitado aprender Cдяядsco del bueno de Bárcenas! Él sí que lo tenía claro; sabía que hay que estar a buenas con todos y repartir con todos. Todos deben pillar regularmente, aunque sea poco: sólo así es posible mantenerse en su sitio. Con autoridad, pero también con la benevolencia suficiente para hacerse acreedor a la fidelidad de los que le rodean.

Lo que vamos conociendo de Cдяядsco estos días nos muestra una imagen totalmente opuesta a este ideal barceniano: un ogro avaricioso, acaparador, rencoroso y viejuno que no tolera la menor salida de tiesto y que niega a sus compañeros de partido —incapaces de ganarse la vida en el mercado privado de trabajo— las mamandurrias de las que son merecedores como miembros del PP y que a todas luces ella misma disfruta en demasía.

Porque amigos, ésto no es el tan cacareado deterioro de las redes clientelares. Tal cosa llegará, sí, pero no por una debacle electoral que algunos dan por hecho que ya se ha producido y que habría causado indirectamente el asesinato de la Cдяядsco, sino por el hecho incontestable de que la capacidad de los consejos de administración de las empresas del ibex35 y del parlamento europeo para absorber políticos retirados e hipercapaces es necesariamente limitada. Tarde o temprano llegaremos a un peak cronysm y habremos de buscar maneras imaginativas de garantizar un nivel de vida millonario a toda esta subgentuza subnormal. Hasta entonces...

Hasta entonces podemos intentar entender mejor lo que ha ocurrido: en una de las pasarelas que unen las dos márgenes de una ciudad construida en caravista al sol, en los medios, en twitter y en el ministerio del interior.

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