viernes, 20 de junio de 2014

Enarbolando banderas akí i allá

El diario global/imperial The País se pone las pilas para cerrarles la boca a todos esos zangolotinos que les acusan de ser despectivos con los débiles y serviles con los poderosos. Y lo hace con una (otra) entrevista a uno de los máximos exponentes del fascismo xavista-estalinista de corte bolivariano con características madrileño-complutenses sobre la faz de la tierra, Pablo Iglesias.

Una entrevista dura, con agallas, directa al mentón, pensada para recuperar en masa a todos esos lectores sagaces que desde hace algún tiempo venían detectando una leve, casi imperceptible pero en todo caso desconcertante, tendencia a justificar las tropelías de los amos y señores de Espéin y del mundo y bramaban en consecuencia. Los que hasta ahora se han puesto gochos a despotricar desde su tribuna con forma de taburete —firmemente asentada sobre baldosas de mortadela de bolonia cubiertas de cáscaras de gamba— tendrán que CALLAR ante este ejercicio de periodismo BRUTAL. Porque una cosa es publicar notas de prensa y noticias intrascendentes sobre pobrecillos empresarios y sus tribulaciones para meter a ex-ministros y miembros de la casa real en sus emporios —algo que puede hacer cualquiera y que en el fondo carece de interés, siendo más bien fuerzas como el populismo y el marxismo las que determinan el curso de la civilización occidental— y otra muy distinta plantarle cara al PODER, tirar a hacerle RABIAR, sacarle sus VERGÜENZAS y que todo el mundo las vea. Sí

Y sin embargo el despelote no ha podido ser completo. No podía serlo, porque el diablo bolivariano se las sabe todas y ha tirado de un recurso que si no recuerdo mal fue el que le propuso Jesús Hernández, antiguo ministro de Stalin —¿o tal vez fue el made in Mojkú Enrique Castro Delgado? No recuerdo con claridad y no tengo los libros a manos—, a un José Díaz medio agonizante al que las úlceras traían por la calle de la amargura. ¡Ya sé! ¡Reclamaremos para nosotros el concepto de patriotismo! ¡Sacaremos la bandera e insuflaremos ánimo en los corazones de estas pobres gentes que piensan que ya está todo perdido! Mas algo no acababa de funcionar. La gente se sentía incómoda ante la bandera. Por aquí ha tirado el diablo-Pablo:

P. En alguna intervención le he oído manifestarse como patriota. ¿Se siente español?

R. Sí, claro que me siento español y entiendo que hay que arrebatar el término patriotismo a los patriotas de pulserita rojigualda que luego venden la soberanía y cierran escuelas y hospitales. Creo que querer a tu país es querer a su gente y respetarla y respetar los servicios sociales y que tengan derecho a decidir sobre cualquier cosa. Creo que ser patriota no es amenazar a nadie porque hable una lengua distinta.

Y no sólo éso sino que en un momento dado ¡llega a decir que quiere que la selección de millonarios futbolistas del reyno de Espéin gane el mundial! ¿Puede haber una manipulación más burda?

Pablo y los suyos quieren cambiar las cosas. Para cambiarlas necesitan tomar el poder. Para tomar el poder necesitan votos. Y para conseguir votos necesitan atraerse votantes ajenos a su ámbito natural. De ahí la necesidad de decir cosas cosas como ésta.

Hipótesis: si Podemos fracasa habrá un Podemos II. Y esta vez no irán de rojillos empollones que aplican ensayadísimas técnicas de comunicación. Lo que harán será presentarse como niños bien de la Moraleja dispuestos a ceder todo el poder a los empresarios. Su candidato se comprometerá ante notario a eliminar los impuesto de actividades económicas y de ganancias del kapital, a cargarse las cotizaciones sociales y los sindicatos, a privatizar todo lo que aunque quede por privatizar y a sodomizar personalmente a todos y cada uno de los vascos y catalanes. Y con éso sí que sí le votarán, a rabiar. Nadie podrá resistirse ante tamaña oferta.


No hay comentarios :

Publicar un comentario