sábado, 7 de junio de 2014

Tomamos nota

5. Javier Cercas

Impagable sus manipulaciones, por llamarlas de alguna manera, en el diario subnormal El País. Si Cercas no existiera habría que inventarlo. Sin el rey no habría democracia. Pues hala chaval, ya sabemos qué cantante folklórika va a ser a partir de hora tu única lectora. Algo que no es necesariamente malo: está por ver si será porque pierda muchos lectores o porque gane una.

6. Ángel Viñas

Con estupor me veo obligado a incluir en la lista a AV. Su patético negrismo podía perdonársele en consideración a su antifranquismo manifiesto y la profesionalidad de sus obras, abrumadoramente bien documentadas y de difícil lectura. Pero ahora nos sale con ésto:

[...] Como no tengo aquí radio ni televisión, solo puedo referirme a los medios de comunicación diarios. ¿Qué me ha llamado la atención de la prensa escrita madrileña?

En primer lugar, la hipertrofia de las alabanzas (a veces un tanto babosas) sobre la figura del rey Juan Carlos. Como si la democracia (me permito añadir que de calidad un tanto baja) de que disfrutamos hubiera sido producto de su sola voluntad. 


[...] En tercer lugar, la falta de una reflexión mínimamente seria sobre las relaciones entre el monarca y los presidentes del Gobierno que han actuado desde el 23-F. Eso sí, han proliferado los elogios un tanto paroxísmicos al papel del rey en el fracaso del intento de golpe de Estado.

No seré yo quien regatee méritos en este vidrioso asunto pero me atrevo a aventurar dos hipótesis: a) si el rey se hubiera situado detrás del golpe, este hubiese triunfado; b) de haberse producido este escenario, es verosímil que con él se hubiera puesto en juego el futuro de la Corona. No discuto el patriotismo real. Simplemente me limito a recordar lo que terminó ocurriendo a su augusto abuelo (a quien algún historiador de los muchos que han escrito durante estos días extiende poco menos que un certificado de buena conducta) tras haber consentido, si no alentado, el golpe primorriverista de 1923.


[...] Históricamente hablando no hay mucho que agradecer a la Monarquía desde los años veinte del pasado siglo hasta, digamos, la Constitución de 1978.

[...] Lo que hemos leído es, en buena medida, una operación de maquillaje. Quizá necesaria pero...

¿Que por qué AV se viste de Flanders para valorar el papel del campechano en general y durante el 23F en particular, por no mencionar la vergonzosa actitud de la prensa? Pues ni idea. Pero de repente la necesidad de leer todas sus obras sobre la guerra civil ya no me parece tan acuciante. Nada acuciante, de hecho.

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