domingo, 31 de agosto de 2014

Luc se luce con Lucy

Existen dos tipos fundamentales de cintas de acción: las que consideran que el espectador es gilipollas y las que directamente dan por hecho que es subnormal. Lucy, la última cinta de Luc Besson, pertenece sin duda alguna a esta última categoría.

Aunque su filosofía de zapatillas de cuadros es todavía más penosa si cabe que la de Mátrix, su afamado director —cuyo único logro destacable probablemente se reduzca a haber rodado impactantes escenas de parcour— tiene tres importantes mensajes tres que transmitirnos:
  1. Tomar drogas te vuelve más inteligente e incluso puede dotarte de superpoderes si la dosis es lo bastante grande
  2. Es aceptable pegarle un tiro a alguien que está delante de ti en la lista de espera para pasar por el quirófano
  3. Es aceptable pegarle un tiro a un taxista si éste no habla tu idioma, pero no a un peligroso narcotraficante y asesino que quiere acabar contigo porque a fin de cuentas pobrecillo

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