miércoles, 10 de septiembre de 2014

La vida es una caja de bombones

Nunca sabes lo que te va a tocar. Hoy, sin ir más lejos, arranco l'ordenata, me conecto a El Diario y ¡pumba! me encuentro con ésto.

Ni que decir tiene que llega tarde y mal. Si hubiera muerto en la cárcel, que es lo que le correspondería si el sistema judicial de Espéin fuera comparable al de potencias como El Chad, pues bueno. Pero que se muera plácidamente en la cama como un dictador cualquiera ¿qué gracia tiene?

En la prensa comenzarán las loas, los panegíricos hagiográficos, las exaltaciones del finado. Tan diligentes como las plumas, lenguas obsequiosas se abalanzarán ansiosamente sobre su verga embalsamada y chuparán, chuparán, chuparán. ¡No descarten que el difunto quiera regalarnos un último chorretazo de semen podrido, detritus y mierda! Él era así.

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